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La Europa fortaleza. Sin refugio (I)

Las vallas desgarran la piel de las personas que se atreven a desafiar la fortaleza Europa y el mar abierto se convierte en una gran fosa que absorbe vidas sin manchar de sangre las manos de aquellos que dirán que jamás han matado a un ser humano.

¿Responde este escenario a una nueva banalidad del mal? Nadie asume las muertes de seres humanos que huyen de un lugar en guerra o que escapan de una sistemática violación de sus derechos humanos, acogiéndose a derechos por el hecho de ser eso, seres humanos. Nuestros dirigentes políticos hablan de inmigración ordenada. Cómo se mantiene ordenada la huida; la huida de las bombas, la huida de las violaciones, la huida de la pobreza.

Cómo se hace efectivo el derecho de asilo (Artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos) si se incumple el principio de no devolución (Non-refoulement) contemplado en el Artículo 33.1 de la Convención de Ginebra de 1951, donde a través de ese incumplimiento las personas que llegan a nuestras fronteras reciben un portazo que las devuelve al peligro de sus países de origen. Cómo se para un conflicto si es alimentado por un negocio armamentístico que crece. Cómo explicamos a una niña de cinco años inmersa en una guerra, que esa cámara que la apunta para dar a conocer al mundo lo que está pasando no es un arma como las tantas que posiblemente han asesinado a personas delante de ella.

La mal llamada “crisis de refugiados” está mal enfocada en dos puntos. El primero y que salta a la vista en una primera lectura se debe a que en esa crisis hay también refugiadas; hay niños, y también niñas. Resulta relevante detenerse en este aspecto ya que como expone la Doctora en Derecho Carmen Miguel Juan en su tesis doctoral Una mirada feminista al derecho internacional de las personas refugiadas (Miguel Juan, 2014), es más complicado que las mujeres obtengan la condición de refugiadas teniendo en cuenta que la legislación utiliza como medida de lo humano al varón y por tanto las experiencias de las mujeres que sólo viven ellas quedan al margen de dicha protección.

El segundo aspecto a tener en cuenta es que no se trata de una crisis de personas refugiadas sino de una crisis política que no se hace cargo de aquello que desencadena las guerras por las que la gente huye de sus casas; y que hace que se incremente el presupuesto para la gestión de las fronteras en lugar de hacerlo en fortificar unas políticas de asilo que respondan a una crisis humanitaria, convertida en un éxodo de más de 70 millones de personas refugiadas y desplazadas, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué se gasta el dinero en los muros y no en la vidas? ¿Por qué calan discursos que avalan esa decisión? ¿Por qué al final de la tragedia apelamos a la humanidad y a la solidaridad para buscar un resquicio de amor en mitad de tanto odio y nos olvidamos de la responsabilidad jurídica?

Empezaré por el final. Buscamos el amor porque creímos que era una gran fuerza capaz de vencer la atrocidad que estamos viviendo. Apelar a las emociones para encontrar la humanidad. Ya que la humanidad es lo que nos queda tras ver convertidas en escombros las casas, las obras de arte, las bibliotecas, los barrios, la cotidianidad. La humanidad es la esperanza en un océano de desesperanza.

Esto parece chocar con esa eficacia de los discursos de odio; donde lo importante es mantener alejadas a esas personas que son distintas y en las que jamás nos reconocemos; y si se acercan, el siguiente paso es retenerlas en centros de internamiento. Allí son privadas de libertad, permanecen separadas de su familia, se encuentran barreras idiomáticas y las mujeres son chantajeadas y acosadas sexualmente; a veces les serán denegadas las compresas para su menstruación y no recibirán una correcta atención médica cuando estén embarazadas, un hecho que nos vuelve a poner delante las dificultades de las mujeres refugiadas en esa travesía y en el destino.

Tal como expongo en mi Trabajo Final de Máster Aproximación a la “crisis de refugiados”. Del concepto a la realidad: Una visión crítica (Lara Cambil, 2015) nos encontramos ante una problemática de la inmigración instalada en el imaginario colectivo que parte de nociones erróneas. Los prejuicios y la falta de criterio propician que el fenómeno de la inmigración sea visto como un problema y hace que no percibamos la forma de gestionar los flujos migratorios como el verdadero problema. En este escenario se han asentado nociones erróneas de la inmigración transmitidas a través de discursos que poco a poco se van integrando en la opinión pública y lo más grave, en las propias políticas llevadas a cabo por los Estados.

Ante una falta de análisis y con el auge de la ultraderecha encontramos por tanto cómo toma fuerza el discurso del odio respaldado por la necesidad de preservar la identidad cultural; la amenaza identitaria hace que se consolide la figura «del inmigrante» como alguien ajeno a nuestro modo de vida, a lo que somos, a los valores que nos proporcionan el bienestar social. Esta categoría que se establece determina una visión que acaba con la interculturalidad, se olvida de la categoría de ser humano y nos lleva a la instalación de otro discurso, el discurso del miedo. Aquí algunos Estados utilizan la religión para crear alarma y frenar “lo diferente” en pro de la seguridad nacional; se crea así esa dicotomía de “nosotras, las buenas personas, las personas de bien” y “ellas, las inmigrantes, las malas personas”.

El análisis simplista al fenómeno migratorio y la nefasta manera de gestionarlo ponen en peligro los derechos humanos y la Democracia en la que han conseguido gestarse dichos derechos. El Catedrático en Filosofía del Derecho Javier de Lucas en este sentido expone lo que él ha llamado el síndrome de Atenas: «Una sociedad con altas cotas de excelencia en el saber, en el arte, una sociedad que alumbra la idea de democracia, pero también una sociedad que institucionaliza la exclusión, la esclavitud».

Si seguimos edificando conceptos en esta realidad hemos de aludir al término «enemigo» incorporado por la profesora en derecho Penal Esther Pomares Cintas para referirse a la persona extranjera, que no es sino la víctima de unas prácticas de control en varios niveles; a través de la externalización de ese control donde se otorga poder a otros actores que actúan en los países de origen y de tránsito y mediante la fortificación de las fronteras y una constante vigilancia a través de un Sistema Europeo de Vigilancia coordinado por la Agencia Frontex.

Como veis, lo expuesto anteriormente nos lleva a contestar la última pregunta. ¿Que por qué se gasta más dinero en los muros que en las vidas? Esto necesita más espacio para abordarlo y lo dejaré para otro capítulo; aunque hay un título que da en la clave, la xenofobia se convierte en un negocio.

*Imagen: La niña de la foto se llama Hudea y se encontraba en el campo de personas refugiadas de Atmeh, próximo a la frontera turca. Contaba el autor de la foto, Osman Sağırlı , para la BBC: “Estaba usando un teleobjetivo y ella pensó que era un arma. Me di cuenta de que estaba aterrada después de sacar la foto porque se mordía el labio y tenía los brazos en alto. Normalmente los niños huyen, se tapan la cara o sonríen cuando ven una cámara».

El rostro de esta niña se volvió viral gracias a la fotoperiodista palestina Nadia Abushaban que compartió una publicación en sus redes sociales.

2 comentarios en “La Europa fortaleza. Sin refugio (I)”

    1. Gracias por la lectura, Rafael.
      En cuanto a tu pregunta, en primer lugar te diría que lo primero que hay que hacer es ser personas rigurosas con la información que se comparte y cómo se comparte. No está claro qué está pasando en el vídeo y lo que sí se observa es una nefasta gestión de un posible conflicto por parte de las personas encargadas de mediar. Este tipo de vídeos son los que contribuyen a fomentar el discurso del odio promovido por la ultraderecha para hacer que un episodio de estas características se convierta en la representación de la inmigración. Echa un vistazo a los mensajes que se leen en ese hilo; es lamentable que pidan expulsión y «fumigación». En demasiadas ocasiones las personas se dejan llevar por sus emociones, por su situación laboral y personal; y en algunos momentos la falta de información, de análisis y de crítica hace que no perciban que se está produciendo una violación de derechos. España -y la Unión Europea- está preparada para acoger a solicitantes de asilo; y ya el Tribunal Supremo condenó a nuestro país por incumplir la acogida establecida en 2015 desde Bruselas según población y PIB. No me quiero extender más, aunque sí me gustaría insistir en aspectos que desarrollo en el artículo, como las nociones erróneas que se tienen del fenómeno migratorio y la responsabilidad jurídica ante tratados que se deben cumplir.

      Te dejo un artículo con algunos bulos sobre inmigración: https://ctxt.es/es/20181212/Firmas/23484/mentiras-sobre-la-inmigraci%C3%B3n-ayudas-sociales-pago-impuestos-@pablomm.htm

      Saludos.

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